La inspiración le llegó a Beatriz Luengo en París. Allí encontró los elementos necesarios para preparar su último trabajo, Carrousel (Universal). Con este disco, grabado en Nueva York, la bailarina, cantante y actriz, que se dio a conocer en la serie Un paso adelante, demuestra tener todas sus energías puestas en la música. De momento, el primer single y sintonía de la Vuelta Ciclista, «Pretendo hablarte», es ya platino digital. Una clara señal de que, tras el éxito cosechado en Francia con anteriores trabajos, Beatriz Luengo ha regresado al panorama musical español para quedarse.
Te esperan unos meses movidos presentando Carrousel. Es un trajín que se afronta con muchas ganas, ¿no?
Sí, la verdad es que mis últimos años se caracterizan por no parar. Pero siempre se coge con ganas el hecho de presentar un trabajo realizado con tanto esfuerzo y motivación.
Después de tu disco Mi Generación, que tuvo más repercusión en países como Francia que en España, ¿por fin te sientes profeta en tu tierra?
Tenía muchas ganas de volver aquí y que me fuese bien, sobre todo porque después de mucho tiempo fuera uno echa de menos su casa, su gente, sus costumbres... Y la repercusión de este álbum me está haciendo quedarme más de lo previsto. En cuanto a lo de ser profeta en mi tierra, no creo que sea una afirmación que pueda hacer ahora. El tiempo, la edad y más trabajos me dirán en el futuro si lo soy o no. Estoy feliz de que me vaya bien.
Has hecho de todo. Bailarina, actriz, cantante… ¿Con qué faceta te sientes más cómoda?
La danza es algo que viene conmigo hasta en el momento de ponerme los zapatos. Creo que es algo de espíritu. Además tengo mi escuela de danza en Madrid que me hace estar en constante contacto con ella. La interpretación ha sido mi primera puerta abierta a la música y me ha traído grandes logros personales y profesionales: teatro, televisión, películas, un premio Max… La música es mi espinita, lo que siempre quise, lo que me dio mis primeros sueldos con 16 años siendo corista de Raphael y Marta Sánchez. Además la música trae consigo el mejor trabajo que he desarrollado hasta ahora, que es el de la composición. Crear un sonido, un concepto, una canción, es algo que llena mi vida en este momento.
Después de haberte asegurado el éxito con Un paso adelante (UPA), ¿no te daba miedo iniciar una carrera sola?
UPA fue un momento importantísimo para mí. Puse cuatro años de mi vida en torno a ese proyecto porque era perfecto; por momentos sentí que estaba hecho a mi medida. Pero no tuve miedo al terminar, sólo la necesidad de recuperar mis clases. Por eso me marché a París.
«Pretendo hablarte», primer single de Carrousel, es platino digital. ¿Apuestas por las nuevas tecnologías en la música?
Sí, soy una gran consumidora de música y normalmente todo lo compro a través de Internet. Es muy rápido.
Ahora estás presentando el disco por toda la geografía española. ¿Tienes previsto cruzar el charco o visitar otros países?
De momento mis prioridades están en Europa. Hace dos semanas estuve tocando en una sala en Berlín y, poco a poco y gracias al trabajo de estos tres últimos años en Francia, se me van abriendo puertas muy interesantes por Europa.
Así que ahora te toca viajar. ¿Te gusta?
Mucho. En avión y en tren. La carretera me da mucho miedo.
¿Eres de viaje de maleta o de mochila?
Maleta de ruedas para no tener que cargar peso.
¿Qué ciudad o país recomiendas siempre?
Sin duda, la ciudad de Brujas, en Bélgica. Es preciosa.
¿Cómo fuiste a parar allí?
En un viaje que hice para conocer el norte de Europa. Salimos de París y fuimos recorriendo todo el norte de Francia, Suiza, Bélgica, Holanda... hasta llegar a Stuttgart (Alemania).
¿Qué hace de Brujas un destino especial?
Que es una ciudad muy homogénea, todas las casas son bonitas. No hay la falta de estructura de las grandes ciudades, donde conviven edificios increíbles junto a casas en ruinas. Además tiene muchos canales y el encanto de ser una ciudad pequeñita llena de tiendas de dulces y chocolates.
¿Algún viaje te ha inspirado una canción?
En mi caso, París me ha inspirado un disco entero.
¿Cuál?
Este último, Carrousel. Francia me abrió las puertas con mi disco anterior. Vendí más de 120.000 copias, más de 90.000 singles, y la Unión Europea me entregó un premio llamado EBBA (European Border Breakers Awards), que es algo así como «rompedores de fronteras». Me dieron el galardón junto a Tokio Hotel y Corinne Bailey Rae. Me han pasado grandes cosas allí, por eso mi disco se compuso durante mi estancia de casi dos años en París.
¿Tienes algún destino pendiente?
Transilvania, para conocer el castillo de conde Drácula. ¡Me encantaría!
¿Y de qué país o ciudad tenías grandes expectativas?
De Nueva York . Supongo que es la ciudad de la que uno espera más y la verdad es que creo que es perfecta para vivir y trabajar. Nueva York es un referente para todo el mundo en cuanto a gran ciudad. Durante años soñé con ir porque esperaba encontrarme la urbe más avanzada, más cosmopolita y con más oferta cultural del mundo. Y me encontré eso y mucho más. Estuvimos nueve meses durante la grabación de Carrousel y me llevé la sensación de que es la ciudad de las oportunidades.
Como madrileña, recomiéndanos un lugar especial de la capital.
No sabría decirte sólo un lugar especial, Madrid es mi ciudad y se me ocurren mil cosas... Quizás diría el barrio de La Latina y comer un bocadillo de calamares en la plaza Mayor. Pero creo que me quedo con los calamares [risas].