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Un grupo de viajeros experimentados nos informa sobre algunos destinos en los que hay que extremar las precauciones

sesinatos, secuestros, robos, violaciones… Definitivamente, no son el tipo de sorpresas que el viajero desea encontrar en su periplo por alguno de los destinos del planeta. Sin embargo, son muchos los países en los que el riesgo de convertirse en víctima del crimen es tan alto como la posibilidad de volver a casa con un buen bronceado. Pero, ¿cuáles son las ciudades más peligrosas del planeta? Es difícil saberlo, pues no hay estudios comparativos al respecto. Lo más aproximado es el índice que cada año realiza la revista Forbes, donde figuran los países más peligrosos del mundo. Como era de esperar, los primeros de la lista son los involucrados en conflictos armados.
Así las cosas, en Lonely Planet Magazine decidimos buscar la repuesta a través de la experiencia de un grupo de profesionales del viaje. Lo que sigue a continuación es una lista sin pretensión científica, sólo un conjunto de testimonios de gente que ha recorrido todo el planeta. “Hoy en día la verdadera aventura, más que en las regiones hostiles, está en los suburbios de las grandes ciudades”, nos cuenta Sebastián Álvaro, director del programa Al filo de lo imposible. En este sentido, “para mí, la ciudad más peligrosa es Ciudad del Cabo, en Sudáfrica. Estando allí con el equipo fuimos a cenar a un restaurante del centro y cuando salimos se nos echó encima un grupo de ocho jóvenes armados con cuchillos para robarle el móvil a un compañero. Salimos vivos de milagro, pero uno del equipo se fue con doce puñaladas.”

Es curioso que Sudamérica no aparezca en las listas oficiales de lugares peligrosos, aunque sí en los comentarios de los viajeros. De acuerdo con datos del Banco Mundial, el índice de asesinatos en esta región la colocaría a la cabeza de la media mundial. En ella se produce una media de 28 homicidios por cada cien mil habitantes, más del doble de la media mundial de once homicidios por cada cien mil habitantes. En primera posición de esta macabra estadística se situarían Brasil, Colombia y El Salvador, con la ciudad brasileña de Pernambuco ocupando un escalofriante primer puesto con 158 homicidios por cada cien mil habitantes.
Un consejo de Antonio Cordero: “Desconfía de los chóferes que se ofrecen a llevarte en sus coches. En Uzbekistán me fié de uno que me ofreció cruzar la frontera y me secuestraron dentro del maletero. Por suerte, cuando me sacaron logré escaparme y perderme entre la gente. Tras recorrer Turkmenistán, regresé a Uzbekistán y de nuevo otro conductor me la quiso jugar, pues me enteré de que en el hotel donde me alojaba me estaban esperando unos tipos armados. Así que lo dicho; no te fíes de los chóferes.”
Paul Coudenys, director de la agencia Xplore360, en Bélgica, coincide con estos datos: “Me da pena decir que el país que más quiero es el más peligroso. Visito Brasil varias veces al año con mi esposa brasileña, y debo decir que tanto ella como su familia han sido víctimas de atracos. El mejor consejo es llevar siempre algún dinero encima, por si acaso. Si te atracan y no llevas nada corres el riesgo de recibir una puñalada.”


Según Antonio Cordero, escritor de viajes y organizador de turismo de aventura, “Salvador de Bahía es una de las ciudades más complicadas”, y explica el porqué: “Uno se siente a gusto con la música y la sensualidad de la ciudad, y es fácil olvidarse de que hay toda una red de criminales dedicados a robar a los turistas. Cuando más relajado estás, con un par de caipiriñas encima, es más fácil encontrarse en problemas gordos”. Sin embargo, es otra ciudad sudamericana la que se lleva para él el título de más difícil: “Caracas es la más peligrosa. Allí he visto asaltos a coches y gente armada por todos los sitios. En Caracas no puedes salir de unos pocos barrios del centro. Me han contado experiencias de turistas que entraban en la carretera de la costa hacia el interior por el túnel, y antes de llegar al túnel les asaltaban.”


Alguien que no comparte esta opinión es Carlos Chirinos, corresponsal de la BBC en Venezuela: “Soy venezolano y te puedo decir que en todos los años que he vivido allí nunca me ha ocurrido nada”. Carlos ha recorrido el mundo como enviado especial: “El mayor susto de mi vida fue pasando de Damasco a Beirut, cuando sentía los aviones israelíes que zumbaban a lo alto y pasábamos los restos de camiones y autobuses recién bombardeados.”