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Descubrir las profundidades de nuestro planeta es una aventura que cada vez cuenta con más seguidores.

Los lugares más espectaculares del mundo no necesariamente se encuentran sobre la tierra. Presentamos a continuación una selección de rincones fascinantes localizados en las profundidades marinas. Se trata de destinos que, repartidos por todo el globo, ningún aficionado al submarismo debería perderse.
Sharm el Sheikh (Egipto).
Imposible pasar por alto la experiencia submarina de presenciar los tesoros del mar Rojo: arrecifes coralinos, biodiversidad y... sus pecios. Entre los barcos hundidos que atraen a más submarinistas destaca el Thistlegorm, bombardeado en 1941. Hasta él se accede desde la localidad turística de Sharm el Sheikh. Desde aquí también salen barcos para bucear en otro pecio, el Dunraven,hundido tras chocar contra un arrecife en 1876. Sharm el Sheikh se halla al lado del Parque Nacional Ras Mohamed, justo la punta donde acaba la península del Sinaí y lugar donde se unen el golfo de Suez
y el de Aqaba. Con Hurghada, en el continente, es el mejor lugar para apreciar la riqueza de la zona. Sus fondos no alcanzan grandes profundidades, lo que permite una visión nítida de la flora y fauna, con más de mil especies contabilizadas entre peces pelágicos y de arrecife. www.sharmelsheikh.com.
Blue Hole (Belice)
Resulta impresionante observar desde el aire este gran agujero (hole) oscuro, en un entorno coralino poco profundo y de aguas tan límpidas como cálidas. Al introducirse en él, la sensación embriagadora no hace sino aumentar. Este curioso agujero es el resultado del derrumbe de una gran caverna durante la última glaciación, que dejó en el arrecife una cicatriz de unos 135 metros de profundidad y unos 300 de diámetro. En su interior es fácil encontrar tiburones –principalmente martillo, toro y limón–, además de una serie de cavernas con estalactitas a las que se accede al bajar por su pared. El Blue Hole se encuentra en la segunda barrera de coral más larga del mundo, en el atolón Light House Reef, y a unos 11 kilómetros de Half Moon Caye. www.lighthousereef.net.
Fernando de Noronha (Brasil)
A unos 550 kilómetros de Arrecife, en pleno Atlántico, sorprende encontrar este archipiélago volcánico de clima tropical y aguas tan turquesas que casi parece que se pudiera bucear sin equipo. Aunque lo más sorprendente quizá sea la posibilidad de nadar junto a delfines y tortugas, para después dejar paso a los corales y demás fauna de arrecife. Se encuentra en plena corriente ecuatorial del sur, lo que garantiza una temperatura media de sus aguas de unos 26 °C. www.noronha.pe.gov.br.
María la Gorda (Cuba).
La playa de María la Gorda está bañada por las aguas caribeñas del extremo más occidental de Cuba. Ofrece espectaculares panorámicas a una profundidad que rara vez supera los 30 metros. Desde enormes gorgonias, esponjas tubulares y corales negros, a bancos de barracudas, jureles, peces loro, angelotes, langostas, tiburones… En definitiva, una reserva de la biosfera con una gran variedad de especies protegidas. Sus principales atractivos son el valle del Coral Negro, que se extiende a lo largo de cien metros, y el Salón de María, una cueva situada a 18 metros de profundidad, que alberga corales de plumillas. www.hicuba.com


Tuamotu (Polinesia francesa)
Es difícil decantarse por uno de los archipiélagos polinesios, rodeados de anillos coralinos y lagunas interiores, pero el volcánico de Tuamotu reúne grandes méritos para una visita a sus fondos, hábitat natural de ostras, esponjas, rayas, peces loro, napoleón, soldado, así como de especies de mayor tamaño como el emperador, el mero, barracudas, tortugas, tiburones, delfines… La variedad está asegurada y la dificultad del buceo es mínima, pues los fondos son poco profundos y sus aguas templadas y claras. Bucear aquí es como realizar un tranquilo paseo. www.diving-tahiti.com
Gran Barrera de Coral (Australia).
Los más de 2.300 kilómetros de extensión a lo largo de la costa nordeste australiana convierten esta barrera en un auténtico paraíso marino, cuya área es mayor que la de Italia y se compone de unos tres mil arrecifes coralinos. De todos ellos, recomendamos visitar el de Ningaloo, por el valor añadido que ofrece a sus visitantes entre marzo y junio: bucear junto a tiburones ballena. También hay impresionantes mantarrayas y, durante las migraciones de invierno, delfines, ballenas jorobadas y tortugas verdes y carey. Sin olvidar que este arrecife acoge 600 especies diversas de moluscos, 500 de peces y unas 300 de corales. www.gbrmpa.gov.au.
Más cerca de casa, el océano Atlántico y el mar Mediterráneo también presentan espectaculares fondos marinos que no conviene perderse. Las islas de El Hierro y Cabrera son dos ejemplos:

El Hierro. La más occidental de las islas Canarias posee el ecosistema marino mejor conservado, con fondos volcánicos y aguas nítidas. Su litoral es abrupto, por lo que sus aguas alcanzan grandes profundidades a poca distancia de la costa, y permiten ver grandes ejemplares de meros, atunes, tiburones, rayas, morenas… La costa sur es la que se encuentra más resguardada de las corrientes y La Restinga, Puerto La Estaca y Los Roques Salmor son las tres zonas de buceo más habituales. www.arrecifal.com.

Cabrera. A escasos diez kilómetros al sur de Mallorca, este pequeño archipiélago protegido es un paraíso virgen que permite observar el viejo Mare Nostrum en todo su esplendor. En sus fondos rocosos –frecuentados por pulpos, morenas, meros, congrios…– se alternan praderas de posidonia por las que ”pastan” tranquilamente gran diversidad de peces, como doradas, lubinas o salpas, que no se asustan al ver a los buceadores. http://reddeparquesnacionales.mma.es.